Arceredillo desenmascara el “sistema clientelar” que el PSOE había tejido en Parla

Arceredillo tomó el bastón de mando en noviembre de 2014
Arceredillo tomó el bastón de mando en noviembre de 2014

Antes de ser portavoz y concejal del grupo Mover Parla, una nueva formación que surgió las pasadas elecciones municipales, fue alcaldesa de Parla en la última etapa ¿Qué pasó en esos seis meses de gobierno, después de la detención de José María Fraile?

Se concentraron muchísimos problemas en poco tiempo. Había secreto a voces y se decía que en el Ayuntamiento no se estaba llevando la gestión más limpia y transparente y se hablaba de que se estuviese llevando a cabo algún tipo de corruptela interna. Pero nadie esperaba que se fuese a producir en ese momento y salpicase a Parla de lleno como pasó.

eatriz Arceredillo, ex alcaldesa por el PSOE, y ahora líder del partido de la oposición Mover Parla.
eatriz Arceredillo, ex alcaldesa por el PSOE, y ahora líder del partido de la oposición Mover Parla.

¿Cómo era su relación con el ex alcalde, José María Fraile?

La relación era muy tensa desde hace tiempo. Yo tuve un problema con mis compañeros a los pocos meses de iniciar el mandato de 2011. Apenas cuatro meses de iniciarse el mandato tuve posicionamientos ideológicos y políticos contrarios a los que se estaban tomando. Tenía la sensación que las políticas socialistas que se estaban llevando desde el Ayuntamiento de Parla en absoluto coincidían con el ideario y con la lógica de un Ayuntamiento como el de Parla. Con los vecinos que tenemos, el perfil ciudadano que tenemos, creíamos que las políticas llevadas a cabo eran totalmente liberales y yo me postulé clara e ideológicamente distante con el resto de compañeros.

¿Esa actitud qué supuso?

Eso supuso, en primer lugar, que me expulsasen de la Junta de Gobierno. Era lo más aparente y que llamaba más la atención, pero el trasfondo era mucho mayor. Creo que me di cuenta de que había un grupo de personas que tomaban todas las decisiones y el resto de concejales cumplían con el expediente de asistir a las reuniones. Allí nadie se pronunciaba, nadie peleaba ni luchaba por lo que creía o por lo que consideraba que debía ser justo para la gestión de un Ayuntamiento. Vi también el oportunismo de algunos compañeros de decir ‘una menos del jefe de filas y una más a la que batir’. Pasé unos días muy complicados puesto que era un acoso y un rechazo absoluto por parte de los compañeros de militancia.

¿Le pidieron sus compañeros que se marchara y renunciase a su acta de concejal?

Por supuesto. Por mis principios, por los que me postulé y decidí dar un paso adelante en política, era la primera vez que me presentaba a unas elecciones municipales y lo hice con unos claros objetivos. Como yo no traicioné esos objetivos, consideraba que yo en ningún caso tenía que irme, en cualquier caso tendrían que ser los ciudadanos quienes decidiesen si me tenía que ir o no.

¿Quién conformaba ese grupo de presión?

Además de José María Fraile, su jefe de gabinete también tenía muy buena vinculación con la número dos –María José López Bandera-, quien era en ese momento, y se vio posteriormente, la delfín de Fraile, para poder optar a la secretaría de la agrupación. Era un grupo que no sé hasta qué punto manejaban información, pero sí que trabajaban conjuntamente y tomaban fundamentalmente las decisiones. Yo también en un momento determinado, cuando me postulo como número tres, también tengo acceso a determinadas reuniones, en las que no están presentes todas las personas, sólo algunos elegidos, y sí que te marcan las pautas del trabajo.

Antes de las elecciones ya tengo los primeros enfrentamientos con el jefe de gabinete puesto que la forma de dirigirse a mí e indicarme cómo hacer mi trabajo no me parecía la correcta. Confío en la capacidad de cada persona, y sobre todo aquellos que somos los responsables, porque al final la decisión de un concejal y su firma tienen unas consecuencias. No vale simplemente con que una persona te indique qué tienes que firmar algo, sino que tienes que confiar en ello.

Yo fui concejal de Formación y Empleo. A los tres meses me sacaron del Gobierno y me quedé con otro concejal por encima de mí, que era el que firmaba las cosas y yo hacia el trabajo del día a día.

Durante ese tiempo, asistió a los plenos como miembro del Gobierno del PSOE ¿En qué sentido votó?

Yo tengo que reconocer que cumplí con la disciplina de partido porque de alguna forma me sentía sola. Rompí la disciplina de voto en una Junta de Gobierno, que no fue para tanto porque el alcalde nos dio el voto nominal y tuve la opción de votar ideológica y moralmente lo que consideraba que era lo correcto. Fue un tema concreto: los despidos que se realizaron. El procedimiento que se siguió no era el más ajustado a derecho. Posteriormente la justicia me dio la razón y esto está suponiendo un alto coste para los vecinos de Parla, puesto que son más de dos millones de euros en salarios de tramitación, más las costas judiciales, más el dolor que se produjo en toda la clase trabajadora y todos los miembros del Ayuntamiento. Como PSOE imagínese, eso cómo se puede ver. Lo hicimos, esa forma de despedir a la gente hizo buena la reforma del PP en materia laboral. Las condiciones fueron mucho más duras y fuera de ley y de derecho.

En general, durante estos tres primeros años de Gobierno ¿De quién recibió apoyo?

No tuve apoyo del partido. Sólo ciudadanos y vecinos que se acercaban a mí diciéndome que lo había hecho bien, que se sentían orgullosos de que alguien pelease por lo que se consideraba como justo, y que desenmascarase el funcionamiento que se había establecido en el Gobierno. Un sistema clientelar, una red que se había tejido y que mucha gente quería desenmascarar y nadie se había atrevido.

Este enfrentamiento con sus compañeros hace que le pidan su abandono ¿Cuántas veces se lo pidieron?¿Y desde Madrid?

Desde Madrid no. Yo intenté que los problemas que había en la agrupación local denunciarlos públicamente, me postulé en distintos procesos internos, bien para ir a un congreso, bien para apoyar un candidato distinto del oficialista. Y ahí siempre fueron acusaciones personales, insultos,… Un comportamiento hacia mí, por parte de concejales y parte de la militancia, que era totalmente agresivo. Lejos de venirme abajo, eso me dio fuerza.

Te planteas que esta gente lo ve y lo conoce pero quiere mantener el sistema. Si lo quieres mantener sabiendo que es malo, mi obligación moral es denunciarlo públicamente.

¿Tuvo sueldo de concejal durante ese tiempo?

Sí. No me retiraron la asignación. Entiendo que en aquel momento, el alcalde, aunque a lo mejor le hubiese gustado quitarme el sueldo, estaba manteniendo a sueldo a los concejales de IU. Hubiese sido complicado explicar el quitarle un sueldo a una concejal del Gobierno, de su partido, y mantenerle al grupo que se supone que apoyaba, aún cuando se había roto el pacto de Gobierno. Podía generar más problemas a la sociedad e incluso al pleno. Supongo que por eso no lo hizo.

Entre octubre y noviembre se produce la detención de José María Fraile en el marco de la Operación Púnica. Usted, oveja negra del partido, es número 3 del partido y accede a la Alcaldía ¿Cómo se desarrollaron los acontecimientos?

Aquí se produjeron distintas circunstancias. La número 2 –Mª José López Bandera- no ganó las primarias y sí lo había hecho el número 4 –Pablo Sánchez-. Yo estaba en medio. Según la ley, la persona que automáticamente debe acceder es la número 2. Y ella (López Bandera) en todo momento dice que no iba a renunciar. Ella comunica en diversas ocasiones que va a acceder a la Alcaldía, y cuenta con un grupo de concejales que la apoyaban. El PSM presionó a ese grupo, que había perdido las primarias, y tuvieron distintas reuniones.

A mí me mantuvieron al margen, me habían ignorado y yo había denunciado al PSM comportamientos del PSOE de Parla, aptitudes de compañeros hacia mí y no tuve respuesta por parte de ellos. Mantuvieron esa línea de ignorarme y no contar conmigo. Ellos entendían que era mi posición de debilidad. Intenté acceder a las primarias aunque no conseguí los avales necesarios, si bien en cada uno de los procesos en los que me fui presentando conseguí el apoyo de más personas, pero no conseguí los avales y ellos entendían que no estaba dentro de su competición.

Sale la noticia del padre de López Bandera trabajando en Cofely pero ella seguía presentándose como alcaldesa. Pero ese día –el de la celebración del Pleno para nombrar al alcalde- por la mañana recibimos un e-mail las dos, en el que se nos pedía que renunciásemos por parte del partido. A mí me llega del PSM; a ellos, en su correo, viene firmado por la Secretaria de Organización, Rosa Alcalá, diputada con Tomas Gómez. El correo viene firmado por ella pero ellos hacen alusión a que desde el federal están de acuerdo a que teníamos que renunciar.

Yo hice una carta dirigida al federal y al PSM diciéndoles que la información que me trasladaron en el correo estaba fuera de los estatutos y que en ningún caso yo tenía por qué seguir las formas en las que lo habían hecho. Yo no tenía por qué seguir esas indicaciones. Esa carta se envió, y ninguno de los dos –la federal y el PSM- me responde. Equivocada posiblemente no estaría. La número 2, a partir de ese correo, decide que no accede a la Alcaldía y me llama para decirme que ella no se va a presentar. Yo como la relación que había tenido con ellos, ni era buena, ni había transparencia, tampoco me quise creer lo que me decía. Le comenté que, según la Ley, ella tenía que presentarle a la Secretaria Municipal su renuncia. Y ésta, a su vez, me tendría que transmitir a mí que era yo la candidata.

El mismo día del Pleno, a las 17:00 horas, ya sentados, ella entrega la carta, un poco antes, a la Secretaria General, y me comunican que soy la candidata. Es la primera vez que soy candidata de algo. Me habían preguntado si renunciaría, pero como no había estado en esa situación, no me lo planteé.

En ese momento me lo planteo con el grupo que perdió las primarias, les pregunté que si me apoyaban. Dijeron que sí y me postulé, aunque con muchas presiones por parte de diputados. Delante de las cámaras, pasándome teléfonos que me decían que este es fulanito, secretario del partido, diputado,… Cogía el teléfono de otras personas, aunque podía ser un tío de Granada. Tomas Gómez no contactó conmigo personalmente.

¿Qué le decían en esas conversaciones?

Que no podía ser candidata y les preguntaba por qué no podía ser. Me decían que porque yo no contaba con el apoyo del partido, que decidía que fuese otra persona.

¿La conversación sólo llegó hasta ahí o la amenazaron o se subió de tono?

Sí. Hubo incluso un par de diputados que bajaron a la bancada donde estaba sentada, para que saliese de allí. Y me dijeron que no me presentase. Uno era Jabonero, y otro José Luis, no me acuerdo del apellido, pero era el secretario de política municipal.

Diputados de la Asamblea que habían acudido al pleno y que intentaron bajo cualquier concepto que no aceptara el cargo. Curiosamente, entiende que la justicia es la justicia y decide con el apoyo de los de Bandera ser la candidata ¿Por qué tal decisión?

Me veía capaz. Llevaba tres años a la sombrea pero viendo el funcionamiento de la Administración local. Me veo cualificada a nivel de formación. Tengo experiencia en materia de gestión de la empresa privada, y yo me veía capaz de hacer frente a ese Ayuntamiento y era mi derecho. Me había presentado a unas elecciones con el fin de que, si estas cosas pasan, estar ahí y coger la responsabilidad.

No entendía cómo se podía traicionar a muchos ciudadanos, yo estaba segura que estaba limpia. Estábamos hablando de dos fuerzas del PSOE que venían de unos pasados largos, con el tema del Tranvía, del que habían formado parte. Yo era la única que estaba limpia, porque era la primera vez que me había presentado, y me veía capaz de llevar el Ayuntamiento. Dije que no me daban un motivo real para convencerme y dar el paso hacia atrás para ayudar a mi ciudad.

¿Cómo resulta ese pleno?

Fue curioso, porque la mitad de los concejales -siete- votaron a favor y el resto se abstuvieron. Como la lista del PSOE es la lista más votada, esa persona debe ser la alcaldesa. Ya salió en ese pleno la alcaldesa por sorpresa, que nadie esperaba, porque por la mañana era Bandera, y al final terminé siendo elegida.

A partir de ahí ¿Se convierte todo en un calvario?

Fue el reflejo en unas pequeñas horas de lo que fueron el resto de los seis meses. Desde el principio, una actitud totalmente agresiva hacia mí, un intento de boicotear absolutamente todo, una forma de poner palos en las ruedas y trabas. No me lo tomé como algo personal, sino hacia mi pueblo. El comportamiento de los concejales como los representantes del PSOE de Madrid fue malo y negativo para nuestra ciudad.

¿Habló Tomás Gómez personalmente con usted o alguien de la federal?

Ninguno de los dos. Nadie me dio ningún tipo de apoyo. Me encontraba sola, con el único apoyo y respaldo de los ciudadanos de Parla. Los concejales que votaron a favor también se retractaron. Supongo que hubo algún tipo de conversación. No sabemos si acuerdo o pacto. Pero a partir de ahí todos estaban en contra mía.

En las Juntas de Gobierno llegó algunas ocasiones en las que tuve que llamar a un notario a informar, para que viniesen a la reunión. Porque no venían a las juntas.

Hice una propuesta: como la situación económica era mala y negativa, y tenía el anterior alcalde como 27 cargos de confianza, les dije que eso no se podía mantener. Porque era innecesario. Entro a finales de noviembre y hasta el mes de marzo no hay ingresos como tal en el Ayuntamiento. Teníamos retenida el 100% de la PIE (participación en los Tributos del Estado). No teníamos ningún ingreso. Y tener cargos de confianza me parecía absurdo. Conocía el funcionamiento del Ayuntamiento y me podía apoyar perfectamente en técnicos y funcionarios para sacar el trabajo. Todas las discusiones fueron mucho desgaste, reuniones de cómo conseguir meter a no sé cuantos cargos de confianza. Y yo oponiéndome a eso.

Durante la crisis de limpieza que vivió la ciudad, con las huelgas de recogida de basuras y el problema también de limpieza en los colegios, se hizo patente la división que existía entre usted y gran parte del PSOE…

A ver, ellos lo que hicieron fue un posicionamiento de cara a la galería, intentando responsabilizarme a mí de algo de lo que no era en absoluto responsable. Es cierto que existía muchísima deuda con las dos empresas, no se les había pagado desde hacía mucho tiempo. Pero es que si hubiese habido dinero en el Ayuntamiento, intentar pagar a la empresa de limpieza viaria hubiera sido imposible, porque las facturas estaban guardadas en un cajón. Es que ni siquiera estaban contabilizadas. Desde el mes de junio no había ninguna factura contabilizada.

Con la empresa de los colegios pasaba tres cuartos de lo mismo. Tuvimos suerte porque en el mes de diciembre ya había una parcela que se había vendido y justo ingresaron el dinero en esas fechas. Con ese dinero se pudo hacer frente a la paga extraordinaria de los trabajadores, se pagó la seguridad social -que no se había pagado en un año y estábamos en una situación muy complicada-. Se pagó a las dos empresas, la de limpieza viaria y la de interiores de edificios, y se pagó el convenio que había con Servicios Sociales, porque o pagábamos a esas empresas de Servicios Sociales o no nos renovaban el convenio para el siguiente año. Prácticamente lo que se sacó de la parcela se empleó en pagar cosas yo entiendo que imprescindibles. Que Parla se quede sin un convenio de Servicios Sociales hubiese sido muy negativo para la población. Y luego se trataba de servicios esenciales a lo que había que hacer frente y solucionar la situación

¿Fue casualidad que estos problemas saltasen justo cuando usted tomó el bastón de mando?

Yo al principio podía entender cierta inestabilidad dentro del mundo empresarial, del tipo “hay un nuevo alcalde, yo tengo una serie de acuerdos hechos, y no sé si se van a mantener o no”. Pero sí que es verdad a parte del posible miedo de las empresas, con las que fui muy clara y les expliqué la situación: no hay problema en afrontar los pagos mientras haya dinero. Pero es que se entorpeció mucho la negociación porque hubo interlocutores cruzados.

¿Quiere decir que hubo compañeros de su partido que boicotearon la negociación para que no se hiciese lo que se tenía que hacer?

Efectivamente. Y luego es curioso que por parte también de la Comunidad de Madrid en el mes de febrero comenzasen a ejecutarnos avales de unas deudas del año 2003. Parla no ha pagado la tasa de bomberos desde hace muchísimo tiempo y empezaron a ejecutarlo en ese momento. La situación era, sin ningún tipo de ingreso, muchísimas deudas… incluso un banco nos bloqueó las cuentas. Al ejecutar ese aval se quedó con todo lo que había en la cuenta. No podía hacer frente ni a las nóminas.

¿E Izquierda Unida que opinaba al respecto?

Hay que pensar que estábamos en época electoral. Así que “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Todos los partidos querían sacarle rédito a estas cosas. Hubo acciones como encerrarse dentro del Ayuntamiento los concejales del propio Partido Popular. Unos concejales que han estado defendiendo una Ley Mordaza que no te permite ni manifestar públicamente tu posicionamiento. Les vimos tomar acciones más propias de otro tipo de colectivos ciudadanos, sólo para hacerse la foto y salir en los periódicos

Yo ahí me mantuve firme. Yo sabía cuál era la verdad. Si en algo me puedo caracterizar -y errores habré cometido muchos y decisiones no tan acertadas-, si algo me considero, es una persona honesta. Creo que decir la verdad en política es fundamental y apechugar con lo que uno hace.

En esos seis meses nombre a una persona que estuvo a su lado y a quien tenga que agradecer su comportamiento dentro de la política

Únicamente a mi jefa de gabinete y a mi jefe de comunicación.

¿Únicamente?

Dentro de la política sí. Sólo esas dos personas

Después de toda esta lucha de poder en el PSOE, en la que Tomás Gómez había designado a Pablo Sánchez –su ex-jefe de gabinete- y José Mª Fraile –detenido en la Púnica- a Mª José López, usted acabó montando otro partido en las elecciones… ¿Había sido expulsada del partido por no acatar las órdenes?

No. Yo me di de baja cuando vi el comportamiento que estaban teniendo. Cumplo hasta el último pleno ordinario, ya que había llegado a la alcaldía siendo elegida en el Partido Socialista. Pero viendo el comportamiento que habían tenido en el partido hacia mí, tanto desde Madrid como desde la dirección federal… de absoluto abandono. Yo me lo tomé como un abandono absoluto de mi ciudad. Y decidí que ese partido no se merecía que siguiese luchando por esas siglas.

¿Entonces usted decide crear una formación nueva para presentarse a las elecciones?

En realidad durante esos años, en los que yo estaba ahí, dentro del Gobierno, sí que formé parte de muchísimos movimientos sociales. No sólo en las mareas. También en grupos de trabajo alrededor del movimiento Dignidad. Trabajé con ellos en muchas ocasiones. Participé en todos esos movimientos y círculos que se formaron en las plazas, no sólo alrededor de Podemos, sino también en el ámbito local, como el caso de Ganemos.

No tuve ningún inconveniente en decir que yo era del PSOE, militante, y que dentro de esa militancia hay gente que cree que se pueden hacer las cosas de otra manera y denunciar la deriva liberal del Partido Socialista. Y dentro de esos grupos surgió un movimiento ciudadano que se constituyó como partido. Y fueron ellos los que me ofrecieron a mí, con conocimiento de causa, ser la cabeza de ese partido.

¿Ni se lo pensó?

Me lo pensé. Porque yo era muy realista respecto a la situación del Ayuntamiento. Y fue una de las condiciones que yo puse: que si hacíamos un programa electoral, que fuese un programa electoral real, un programa ajustado a los tiempos, y un programa electoral enfocado a los vecinos. Yo entendía que la ilusión de un nuevo movimiento, en algunos casos, te podía llevar a querer cambiarlo todo. Pero yo era muy realista y también tenía un pasado en el PSOE que no quería que les afectase. Ellos aceptaron hacer un programa realista y ajustado a las posibilidades del Ayuntamiento de Parla… y dije que adelante.

Saca usted un concejal más que su antiguo partido (PSOE). Y los mismos que Cambiemos Parla, que es un movimiento muy en paralelo. De hecho parecen los dos carriles de una misma vía de tren, que no terminan de fundirse… ¿Por qué?

La diferencia principal es que Cambiemos Parla sí que sigue un sistema más en la línea de Podemos, a través de círculos. Y ellos se ven con mayor legitimidad por el hecho de haberse unido en plazas. Es verdad que nosotros somos un movimiento vecinal, que en ningún momento tuvimos problemas a la hora de elaborar las listas en cuanto a primarias. El único tema era llevar un programa adecuado a Parla y contar con personas capacitadas. Nosotros hicimos nuestra lista electoral basándonos en las competencias reales de esas personas. Tener un economista, un abogado… No hablamos tanto de que tuviese ser elegido por ser popular o votado por la gente, si no de que fuese competente para el puesto al que optaba.

Durante esos seis meses como alcaldesa ¿Ha tenido algún tipo de visita indeseable? ¿Alguien que le haya propuesto algo irregular?

No

¿Ha tenido amenazas?

Amenazas sólo por parte de mis compañeros de partido.

¿Qué tipo de amenazas?

Que iba a ser expedientada, que iba a ser expulsada, que mi vida política había acabado, que yo no iba a llegar a ninguna parte… Intentan ennegrecer tu futuro, que no vas a tener ningún tipo de posibilidad.

Eso influiría a la hora de negociar posibles pactos entre partidos tras las elecciones, en este caso con el PSOE…

Nosotros teníamos claro que el PSOE llevaba gobernando 25 años en Parla, que los ciudadanos les habían relegado a una quinta posición, y que tampoco era lícito su apoyo. Yo podría haber aceptado su apoyo, pero jamás haber permitido su entrada en el Gobierno, ya que entendemos que ellos han sido parte del problema que ha llevado a Parla a su situación. Como grupo tomamos la decisión de que con el PSOE no haríamos ningún tipo de pacto de Gobierno, no así con el resto de fuerzas, con quien siempre estuvimos dispuestos a dialogar.

Quien se mostró más dispuesto fue Izquierda Unida…

Sí. Desde IU se utilizó la postura yo creo que más razonable: “El partido más votado de la izquierda ha sido Mover Parla, pues vamos a apoyar a Mover Parla”. Intentando llegar a un acuerdo programático con nosotros. Que es algo que yo creo que también deberíamos haber hecho con Cambiemos, a quien de hecho les tendimos la mano para que formasen parte de ese acuerdo y se uniesen.

En el hipotético caso de que existiesen negociaciones para hacer una moción de censura más adelante, después de las Generales, ¿pasarían siempre esas negociaciones por que fuese usted alcaldesa?

Yo en ese sentido tengo que decir que he sufrido una evolución. Igual que al inicio pensaba que yo era la persona más adecuada, fundamentalmente por temas prácticos –esa experiencia de seis meses al frente-… Pero como ya digo he ido evolucionando, porque lo que no me parece de recibo es que yo vaya caminando por Parla y todavía la gente me pare para preguntarme cómo es que todavía está gobernando el Partido Popular. Entonces yo, ante esa situación de cara a la ciudadanía, me veo capaz de ser totalmente generosa con otra opción, siempre y cuando sea refrendado por la ciudadanía. No es que nosotros valoremos más nuestros 6 concejales que los 6 de otro partido, es simplemente que tenemos un mayor apoyo electoral y es lo más objetivo.

¿No aceptarían que fuera el PSOE?

No, no. Por supuesto. Yo creo que el castigo de las últimas elecciones fue hacia los dos grandes partidos, PP y PSOE. Y el mandato de los ciudadanos hay que aceptarlo. Luego podemos entender que es cierto que entre Mover Parla y Cambiemos no hay grandes diferencias. Son 400 votos de diferencia me parece.

Una cosa sería el apoyo electoral para una moción de censura y una posible investidura. Pero una cosa es que la apoyen y otra que formen parte del Gobierno.

¿Se justificaría en este momento una moción de censura?

Yo creo que no podemos olvidarnos de que el PP ha estado detrás de la trama Púnica. No podemos olvidarnos de que el PP ha estado al frente de la Comunidad de Madrid, donde también estamos conociendo tramas como la Gürtel. Y no podemos olvidar que el PP, al frente del Estado español, ha estado llevando a cabo políticas muy negativas para la ciudadanía.

¿Y en Parla?

Hay que hablar de Parla, pero hay que hablar del PP. Ahora, si usted me está preguntando si ahora mismo están tomando nefastas decisiones, nosotros tenemos dudas con algunas de ellas. Pero tampoco queremos ser pájaro de mal agüero. A nosotros siempre nos gusta poner las condiciones, poner los puntos sobre las íes, y ser mucho más transparentes a la hora de informar a los vecinos de lo que lo están siendo ellos. Pero aunque sea difícil de entender, si ahora mismo el PP, a todo lo que ha dicho que no reiteradamente a lo largo de años, ahora le dice que sí porque está gobernando el PP…. A lo mejor no es muy moral, no es muy lícito. Pero si no supone un perjuicio para los ciudadanos pues habrá que mantener la vigilancia y esperar que los resultados sean positivos.

Entonces, ¿hay motivos para una moción de censura? Hay motivos. Más que por hechos concretos que se hayan tomado hasta el momento –que ha sido poco tiempo-, porque moralmente la ciudadanía apostó por algo diferente, algo nuevo. La ciudadanía castigó al bipartidismo.

Pero el PP en el gobierno de Parla sí es algo nuevo…

Ya. Pero no dejan de ser programáticamente e ideológicamente tienen unos posicionamientos muy claros por los que los ciudadanos de Parla no han querido apostar. Porque fíjese, se han arriesgado a apostar por grupos nuevos, cuando realmente, si la intención era que gobernase el PP, podían haberlo hecho perfectamente. Pero el PP bajó de 11 a 7 concejales, tampoco nos olvidemos de eso. Tampoco han recibido un gran apoyo por parte de los ciudadanos.

¿Hasta qué punto era conocedora o no de la situación real que vivían las arcas municipales y esos 600 millones de deuda? ¿Cómo los afrontaría usted?

Yo creo que los ciudadanos de Parla hemos vivido dos fases completamente distintas. Cuando yo me presento a las elecciones, en campaña, en los mítines de Parla…la deuda de Parla eran 50 millones. Eso se defendió por activa y por pasiva. Hubo gente que incluso le preguntaba al alcalde y el insistía en que eran 50 millones. Luego nos enteramos por el Plan de Pago a Proveedores de que esa era la deuda financiera, y que existía una gran deuda con proveedores y facturas, muchas de ellas sin contabilizar en los cajones. Ahí es cuando empezaron a aflorar. Primero 300, luego 100 más, más luego la deuda del Tranvía… Entonces ahí empieza todo a sumar. Yo sabía los datos. ¿Cómo se llega a eso? Aún hoy en día lo desconozco. Y eso es algo por lo que yo quiero hacer un trabajo muy especial de cara a los ciudadanos. Quiero que sepan exactamente cómo se ha podido llegar a ese nivel de deuda. Y si realmente es legítima.

Ahora mismo hemos aprobado que los tipos de interés que estuvimos pagando por el Pago a Proveedores se revisen y, si es posible, incluso que se quiten. Por supuesto Mover Parla va a estar ahí de acuerdo. Pero la cuestión es ¿y la base? ¿y el montante inicial por el que se aplicaron esos intereses?¿realmente era legítimo? Eso es realmente lo que yo creo que tenemos que averiguar durante este mandato. Y si hay responsables que lo paguen. Sabemos que la Justicia en este caso no persigue el problema real, porque inhabilitar a una persona que ha estado durante muchísimos años engordando sus cuentas bancarias creo que tampoco es la mejor solución. La mejor solución sería que devolviese todo ese dinero. Que lo devuelva con su patrimonio. Como cualquier empresa privada

Como alcaldesa, personó al consistorio como acusación en la Púnica
Como alcaldesa, personó al consistorio como acusación en la Púnica

Ahora mismo se habla mucho de los cargos públicos y cuánto ganan. Yo creo que hay que evitar abusos, por supuesto. Pero si usted ve lo que gana el alcalde o un concejal ahora mismo en Parla… yo creo que tampoco es tanto dinero. Quizá el problema es todo lo que se lleva alguno y no está reflejado en su nómina.

fuente: http://www.elicebergdemadrid.com/noticia/49864/parla/arceredillo-desenmascara-el-sistema-clientelar-que-el-psoe-habia-tejido-en-parla.html

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